Ser quien uno es,
especialmente si uno es quien quiere ser
o trata de serlo con honestidad,
demanda un esfuerzo consciente
y continuo.
Amén de los deberes personales y familiares de costumbre,
siempre hay vicisitudes y asuntos
que demandan atención,
y que en mayor o menor medida
lo sacan de madre a uno
y a veces lo dejan destanteado.
Y no queda más que arrollarse las mangas
y volver de nuevo a lo que se quiere.
En estos casos, como en la vida misma,
tener claro lo que a uno le interesa
es la clave.
En mi vida son pocos los asuntos columnares,
y dedico a ellos lo mejor de mis energías.
Los viejos tenemos que simplificar la vida y concentrar el esfuerzo,
por obvias razones de economía.
Similarmente sucede con la memoria,
que espontáneamente desecha información que viene a ser accesoria,
para concentrarse en la esencial.
Proceder selectivamente para ahorrar energía
es una buena estrategia para sobrellevar la vejez.
La economía es un concepto fundamental en un mundo de recursos escasos.
