Son las tres de la mañana
y ya casi termina la dulce noche.
Vino y se fue volando.
Pasa mismo con los días
que vienen y con la misma se van.
Y de la vida mejor ni hablar.
Se le para el pelo a uno del susto.
Y es que la vida es así.
Lo mejor es vivir dócilmente,
aprovechar el tiempo que pasa,
y tener lista la maleta
para el largo viaje final.
