Hay que recordar y tener muy presente,
que llevamos con nosotros
lo aprendido en la inconsciencia de la vida prenatal
y los años de la tierna niñez.
Es un arcano que inevitablemente acarreamos.
Simplemente no es posible tener conocimiento de lo aprendido involuntariamente,
mejor digo absorbido sin juicio alguno,
en esa etapa temprana de la vida.
Y lo jodido es que que ese desconocimiento de la vida
en la más temprana edad,
también le sucede a nuestros padres,
y a sus padres,
y a los padres de sus padres,
y a los padres de los padres de sus padres,
y así hasta el lejano origen de la especie.
Es singular y dramática la situación del ser humano,
que tiene que vivir con el desconocimiento
de la experiencia vital de su tierna niñez,
como decir el desconocimiento de la piedra en que está fundado.
Lo que recomienda Sartre es hacerse a uno mismo
a partir de lo que hicieron de uno.
Una revisión crítica continua
y la voluntad de edificarse conforme a criterios propios,
botando viejos andamios en el camino.
Es fascinante, y tal vez el único camino posible,
pero es doloroso y requiere conciencia y voluntad,
es sendero de minorías.
La humanidad en su conjunto,
sigue su camino habitual hacia lo que parece ser el exterminio.
Cuesta mucho ver estas cosas de frente,
la evasión es lo normal.
Hay que ser muy optimista para augurar un futuro mejor.
