No niego que tengo mis tequios
y mis fobias.
Quién no.
A lo largo de mi larga vida,
he conseguido cambiar muchos
de mis comportamientos
espontáneamente aprendidos.
Y a esta alturas de mi edad,
en la antesala del último suspiro,
he resuelto no continuar luchando
conmigo mismo.
Aceptarme tal como soy
y descansar de mi.
