Mi madre iba a cumplir 85 años
cuando murió.
Recuerdo que una vez me dijo
tan tranquilamente:
Rodri, yo ya quiero morirme”.
Y cuando la vi la última vez,
en el hospital,
in articulo mortis”,
desde la nebulosa de sus últimos
momentos de vida,
alcanzó a preguntarme tranquilamente:
¿Vas para allá?“
refiriéndose a Esparza,
nuestro terruño,
donde entonces yo tenía
una cabaña.
Fue la despedida.