Pasan las noches y los días.
Y las horas del reloj
que es lo que cuenta en nuestra vida civilizada.
Para mi los días se parecen a los días.
Vivir es una costumbre,
como decir la madre de las costumbres.
Todo comienza con la carrera a muerte
de los espermatozoides.
Y después la vida prenatal,
la de bebé, la de niño, niño puberto;
la adolescencia, la juventud y las etapas de la edad madura.
Va uno como tromba que lleva el diablo.
Y después viene la consabida parca,
que es castigo o consuelo,
conforme al caso de cada quien.
Yo a veces estoy de un lado
y a veces del otro,
según como me sienta.
Lo que sí tengo claro es que la pelona se acerca.
Y qué cosa,
debo tomarlo como lo más natural.
Y vivir como si nada.