Ser uno
parece la cosa más sencilla
y natural.
Y así se va la vida,
siguiendo la senda que le marcaron
y creyendo que es doña toda.
Pegando en las paredes,
llevándose güevaso tras güevaso
y echándole la culpa a la suerte
o a los demás.
Vive y muere engañado,
creyendo que es otro
distinto del imbécil que realmente es.
Este mundo es una falsificación,
está poblado de fantasmas.
Con razón es de locos.
