Es fulminante como un rayo
la lucidez de la edad madura.
Irreverente no es nada.
Homicida, criminal.
Se me han caído todos,
todos,
no queda nadie en pie,
ninguno de los líderes de mi niñez
y juventud,
incluido yo también
primeramente y por supuesto.

Estoy solo,
completamente solo
y sin mí.