Vida mía, se han robado el futuro,
llóralo, al que nunca vendrá…
La prolongación de mi risa,
La continuidad de tu piel morena.
Venenoso enemigo en el aire,
símbolo sin forma ni color
de una repetida codicia,
de esa que le arranca a la tierra vida.
Y le están poniendo un precio
al vacío de este vientre,
asignándole una suma al dolor.
Como si se comprara el silencio
de una casa vacía.
Duérmase mi niño
en los brazos de mi amor,
mi imaginación…
Como si se comprara el silencio
de una cuna vacía.
Vida mía, se han robado el futuro,
lloralo, al que nunca vendrá…
No habrá a quién dejarle tu nombre,
pero deja en alto una voz que arde.
