Agradecimiento

¿Cuánto tiempo más?
Dedicatoria

Alberto Avilés


Agradecimiento

Padre eterno:

¡ Bendito seas !

Gracias por el ayer,

por el día de hoy,

por la eternidad.

Alberto Avilés

Cuánto tiempo más

¿Cuánto tiempo más?


Presentación

 

Si tu sed rompiendo las distancias,
se confunde andando con mi sed,
si la duda apaga la llama azul de la verdad…
por su liberación me verás morir.

Alberto Avilés

¿Cuánto tiempo más?
¿Cuánto tiempo más?

 

 Agradecimiento

Dedicatoria I

Dedicatoria II

 

 

costari.ca separator bar

Sangro

(sin título)

Nos

María del Sol

¿Amas?

Amanece

Voy

Esposa

Asombro… quizás

Anabelle

Incienso

 

costari.ca separator bar

Sudo

(sin título)

Pequeña rosa

Gris

Palabra

Saeta

Impotencia

Adolescencia

¡ Libre !

¡ Padre !

 

costari.ca separator bar

Lloro

Espíritu

Campanario

Lagunilla

Vulcombre

Incongruencias en la boca de un volcán

Testigo fiel y veraz

Grito mudo

Padre Nuestro

 

costari.ca separator bar

Germino

Desde el balcón

Llueve

No te rindas

¡ Espérame !

¿ Cuánto tiempo más ?

¿ Dormías ?

Mujer

Año Nuevo

Lágrimas de fuego

El agua viva y su sierva

Es ingrato

 

 

costari.ca separator bar

Beso

Tantas veces

Luz líquida

¿ Qué es lo que quiero ?

María Esperanza

Coraje

Algo me duele

Pieza marginal

Al Oriente

¡ Porque te amo !

Mi corazón

Señor… ¡acepto!

Señor, Señor… ¡ ven en mi auxilio !

Es la hora

En silencio

Nuevo Día

Inevitable

Alberto Avilés poeta costarricense | Juan Alberto Ramírez | ¿Cuánto tiempo más?
Alberto Avilés poeta costarricense | Juan Alberto Ramírez | ¿Cuánto tiempo más?

 

 

Dedicatoria II

¿Cuánto tiempo más?
Dedicatoria

Alberto Avilés


Dedicatoria II

A mi esposa,
mi amante,
mi amiga,
mi guerrera,
a la madre de mis hijos.

.A.A.

Dedicatoria I

¿Cuánto tiempo más?
Dedicatoria

Alberto Avilés


Dedicatoria I

A la memoria del cuentista, pedagogo y amigo:
Francisco Zúñiga Díaz,
en agradecimiento por su amor a la literatura
de nuestra pequeña Costa Rica.

Inevitable

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Inevitable

La noche está muda, ciega y sorda.
El viento reposa avergonzado,
el Cirio del Amor
abandona su textura lentamente.
Como epílogo a destiempo,
sufren las olas la frigidez de la playa,
la llena se desgaja,
la Soledad y la Muerte no soportan más
el desprecio de una creación acusadora.

Una neurona
manifiesta la esperanza eterna,
la Gracia exulta jubilosa.
Las rocas perciben el canto de la aurora,
el Cirio Eterno se restaura,
tu sed y la mía quiebran las distancias,
una falda magnética desnuda
el fucsia del azul profundo.

Las hojas desafían su letargo,
los terneros mugen,
los niños lloran
y a su lado, el maíz y las tortillas.
El ojo del Padre anuncia
el Día mil veces anhelado.
La Naturaleza abre su vientre:
el Poder comulga con la Vida,
el abismo devuelve los muertos,
el mar se torna dulce
y las islas no cesan de crecer.

El sol besa los huesos de los mártires
y se cubren de nervios y de sangre.

El Guerrero de la Paz camina mortal,
sus ojos incineran:
“Juez de la Hermosura”.

¿ Por qué no sangra oro
la herida de tu frente ?
¿ Por qué no hechiza más
tu mentira increíble ?

Relámpago suda sangre,
arrastra por nubes incendiadas
dos ególatras encadenados
al océano infernal.

Las estrellas reinician su danza,
el universo de las flores
embellece la ciudad eterna…

¡ Inevitablemente se detuvo el sol !

Nuevo Día

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Nuevo Día

La Bestia y el Dragón
yacen encadenados en el lago de fuego;
Tu pantera sangra satisfecha.

Camina por una selva eufórica,
con el viento sólido
y el firmamento tiritante.
Las iguanas la llaman por Su nombre,
las orquídeas se agigantan de pudor.

Sus ojos brillan dulces,
poco a poco apaga
la ira de su ser.

Su cola hace dibujos en el aire,
su copa de cuerno cambia
de dorado furioso a blanco feliz.

Humilde y victoriosa
se desplaza al encuentro de su amada.
Los árboles renuevan su follaje,
a su paso se abre una alfombra de víboras,
germinan las espigas de luz.

Sonriendo, tierna y azulada
transita el felino de la paz;
visualiza en su corazón a su leona real
y maulla más allá de la llanura:

¡ Espérame bajo la cascada negra,
te besaré antes que el sol !

En silencio

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


En silencio

Con el destino en la frente
y el corazón en los ojos
avanza mi pantera.
Su sed la conduce sobre los témpanos de orgullo
al nido del Dragón.

La Bestia se embrutece en su inmundicia,
la incongurencia crece como espuma
en el fondo de la satisfacción del “yo”.

Camina mi pantera con el sol en su cola;
el ayuno afila su realeza,
las montañas se ocultan al final de la línea,
los cactus lloran paz,
la Verdad posee Su Nombre.
Se diluyen
la fuerza y el poder de la limitación,
Palabra persevera, irradia gratitud
y el sarcasmo ya no vuelve a sonreír.

Serena y sigilosa,
entra el felino en el cofre de la vida,
bebe agua del manantial eterno
y se sumerge.
La luna muestra su gracia con ternura,
como cadáver próximo a resucitar.

El rayo del Amor
rompe las distancias del cielo,
la pantera desciende al fondo de las aguas
y salta enfurecida a las estrellas.

Es la hora

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Es la hora

Un rayo se desgaja en el estruendo;
mi corazón se parte en tres.

Se rompe el musgo,
se abre el huevo escondido
en una catedral olvidada,
un cóndor surge
con plumaje de cristal.

Es la hora…
la hora del leopardo y del dragón,
un cóndor de luz viva
despliega, sencillo, su gloria.

El sol se posa entre nosotros,
busca un ave que deambula
entre la muerte y la noche…

La lava fluye en miel,
la leche dulcifica la amargura,
un cóndor nada
entre las nubes del sentido:

Llora el rayo que mutila
su gracia y su dolor.

Señor, Señor… ¡ ven en mi auxilio !

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Señor, Señor…
¡ ven en mi auxilio !

En esta noche larga,
soy una mariposa feliz,
danzo sobre el fuego.

Quisiera ser un cóndor,
salirme de la cúpula del aire
para perderme en el sol.

Quizás…
un volcán que desconoce sus raíces,
animal, sensible, irreverente:
mi dolor conoce apenas la mayoría de edad.

Treinta y tres autentican
la necesidad del sufrimiento,
Tu alegría
sobre el resto de mi yo,
el desprendimiento,
¡ Tu misericordia !

Necesito reconfirmar Tu realeza,
Tu gloria, Tu furia,
y desafío la Muerte.

Voy a tus brazos como Hijo,
mariposa en llamas
¡ con sus alas atadas
a una cama de cristal !

Señor… ¡ acepto !

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Señor… ¡ acepto !

¡ Señor y Dios mío !
¿ Por qué me has dado tu consciencia ?

¿ Quién soy en la dimensión del Hijo,
sin habértelo solicitado ?
¿ Quién guardará mi llanto,
mi risa y mis anhelos ?

Renovarán la faz de la Tierra,
la sed y la pasión de mi jaula ?

¿ Mostraré Tu rostro ?
¿ La espada mortal de la Palabra ?

¿ Cuántos mitos y dioses
quebraré con el Poder de Tu Amor ?

¡ Multiplica en estrellas
mi coraje y mi obediencia !

Mi corazón

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Mi corazón

Mi corazón es el cenicero
donde el mundo apaga su dolor.

Los reptiles del Absurdo
desconocen mi necesidad de amar.

Mi consuelo fue crucificado
y su esperanza aún deambula.

¿ Adónde está mi esposa
con su constelación de niños,
adónde fue a parar la realidad del fin ?

Nació herido,
supura luz,
llora ternura
y sangra paz.

El límite…
¡ es la fuerza de mi liberación !

¡ Porque te amo !

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


¡ Porque te amo !

Ha llegado la hora
de abandonar la alegría de sus ojos.

Me alejé dos días de sus labios
y aquí agonizo
sin la textura de su piel.

Tengo miedo:
¡ Sí, Señor,
no de salir del foso,
ni de sangrar mi destino,
tengo miedo de no aceptar Tu voluntad !

Mi pequeña llora lo que no lloro;
por Amor a Tu Palabra, cuídala…

Sólo Tú sabes
si la aurora anunciará…
el sepelio del Absurdo.

Al Oriente

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Al Oriente

Una pantera vive al interior de mi ser.
¡ Necesito espíritu
y no carne !

Los días se descuentan,
esta aldea cínica sonríe ante el dolor;
no puedo esperar más:
tus pechos son de niña,
me voy buscando el sol.

¡ Ceñiré fuerte mi espada,
lloraré furia y luz !

¡ Multiplícate y crece !
¡ La realidad no extinguirá nuestro amor !

Que no arrodillen tus columnas,
que no salten tus murallas,
ni mancillen tus torres !

Volveré a tu rosa
como relámpago mortal,
fulminante…

¡ sediento de amor !

Pieza Marginal

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Pieza Marginal

¿ Amo…
en la nostalgia de los grillos ?

El escenario gira y gira
bajo una infinitud de estrellas,
doy tu alegría,
enciendo a cada paso mil antorchas,
vocalizo rayos como rosa enfurecida,
para entregarle mi canto a tres luceros.

¡ Permíteme amar los claveles
de este jardín de lágrimas !

¡ Envíame al camerino si deseas !

¿ Amo…
en la nostalgia de los grillos ?

Algo me duele

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Algo me duele

Llueven cristales
en este desierto de metal,
mis oídos murmuran dolorosos
el qué dirán los fantasmas
con sus aplausos huecos.

Algo me sangra indignación
en este paraje temporal:
no sé
si nací con vocación de asceta
para sobrevivir a la mentira
desde lo alto de una gruta.

Mis sueños se desgajan,
mis alas se derriten,
el arcoíris es una idea
y el sin sentido se alimenta
con frutas de fracaso
y soles muertos.

Coraje

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Coraje

Con un cetro de luz entre las manos
y una estela de sangre,
transito entre las sombras
de una ciudad de espejos.

El universo contempla el combate del Amor,
las flores se ocultan
en la caverna de mis sueños.

Aplauden infelices los muertos,
la mentira de la Muerte;
la gracia y la ternura
se arropan con dolor.

Del cielo vine,
al cielo vuelvo:
¡ la oscuridad es hija de la luz !

María Esperanza

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


María Esperanza

I

María se subió sobre una nube roja
junto a mi mariposa.
Amordazo el lenguaje de las alas,
su estrella aluniza
en la felicidad oculta del silencio.

¡ Vamos Esperanza,
a las rosas de mi anhelo,
levantemos el mármol
que marchita tu perfume !

¡ Disfrutemos la sonrisa de los musgos,
el tiempo nos exige el juego de vivir.

II

Mi mariposa ya no vuela,
mi plenitud semeja un mito,
mi gozo renace de su fuerza.

Sus rosas dialogan en mi templo,
el veneno ya no mata,
mis ojos lloran sangre,
y el mundo es el mismo.

Nacimos para ser felices,
me lo creo:
¡ criatura, verdugo de ilusiones !

III

¡ Mamita de oro !
Tus manos ya no ocultan tu impotencia,
tu bordón camina solo y silencioso.

El sauce que surgió de tus senos,
proporciona sombra y alegría
a millones de pericos gritones,
que exhultan este nuevo sol.

No te extrañe verlo mudo
cuando lo extraigan de raíz,
construirán un coliseo,
una cancha de fútbol,
o un parqueo de mentiras.

¡ María Esperanza !
si danzo con las raíces al aire,
los grillos ladrarán
y los cuervos no dejarán despojos…

¿ Qué es lo que quiero ?

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


¿ Qué es lo que quiero ?

¡ Salir de esta cápsula de nada
y posarme como un rayo
sobre el cáliz de una rosa !

Mi vocación semeja tres afluentes
perdidos en la calma
de un lago inmensamente seco.

¿ Cuándo arrullaré en mis brazos
A un sol recién salido de su abismo ?

¡ Quiero empujar el vino de la obediencia
y caminar con huellas de fuego
los pasos de la abominación !

Luz líquida

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Luz líquida

Una gota de luz se desprende…
El plasma espeso no perdona
su majestad al desplazarse;
los hijos del sol se consolidan,
las órbitas se fijan con dolor.

El magma de la tierra se enfría,
la gota besa el sol,
penetra silencioso…  el vientre de una mujer.
Nueve lunas después,
la criatura estelar descubre
nuestra realidad y el sufrimiento.

Carga la Verdad en sus manos,
la paz en su mirada,
la justicia como flor.

Obedeciendo con amor nuestro Padre,
muere miserable.
La plenitud parpadea,
sus hermanos lloran ignorantes
y no es hallado.

Magdalena le encuentra,
la creación baila el calipso de la Gloria,
las estrellas disfrutan como migajas en leche.

Se desintegra la frontera de la muerte y la vida:
el hombre desconoce al Cirio de la Paz.

¡ La gota de luz se encuentra entre nosotros,
muy pronto se oirá !

Tantas veces

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Tantas veces

Con el perdón de Sísifo
me cuestiono…
si conoció el punto sin retorno
y la misericordia:
¿ Cómo pudo subir su esfera de anhelos,
tantas veces,
la colina donde depositó su mito,
para humillación y escándalo del éxito ?

Quizás no cargo su estigma de granito,
ni la redención de madera,
pero aún continúo recogiendo del fondo
la cama donde moriré atado.

Quizás llegue deseando morir
y cobrar luego la esperanza,
de quienes murieron antes de la Era de la Paz.

Es ingrato

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


Es ingrato

” Mis cenizas navegan en tu soledad,
sepulto mi verdad para esculpirte.
No soy un mito:
¡ Flor de llama !
Te toco con mi furia
y nace en las entrañas
un grito de lava.”
A.A.

Es ingrato, mi leona, es ingrato:
eres el volcán, yo la lava.

Busqué el silencio del Absurdo,
triste, abandonado
y dudé del Amor.

¡ Misericordia… resucité !
Renegué mi etiqueta
y conocí el cianuro, por obligación.

¡ Misericordia… no puede ser !

Irreverente, ignorante e inconsciente,
sufrí siete descargas de trescientos treinta.

¡ Misericordia… la tercera !
¡ Gracias al Amor de mi Amigo y Señor,
respiro aún,
con la impotencia en los labios
y esta alegría, mi amor !

Hijo del sol y el alfabeto,
te escucho en lo profundo de mi abismo:
¡ Camina, guerrero, camina,
nunca pares de caminar !

Busco el saliente entre las manos
y sufro un sendero de mitos derretidos…

¡ Existes, montaña, existes,
entre los viñedos de miel
y los helechos de sangre
que añejo aquí en el vientre !

Setecientos millones de vidas
anegan esta aldea
y sólo tú
eres capaz de danzar envuelta
por la brisa de mi mentira y mi verdad.

¡ Muévete, la Muerte es la reina del pantano !

Sobre las guarias de una selva de humo,
una pantera y una leona cantan incrustadas
en la falacia del palcer,
en el gozo de la autencidad.

El Amor irrespeta lo imposible,
se realiza el epigrama:

Tú eres el volcán…
yo la lava…
¡ Dame las estrellas !

El agua viva y su sierva

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


El agua viva y su sierva

Soy el río,
mi verdad es una: ¡ la fertilidad !
Mucho he meditado,
la sed y el aislamiento, mucho,
para cuestionarme si soy río o anhelo.

¿ Qué te has hecho mujer,
en cual enramada se trabó
el esplendor de tu ornamento:
los cielos se desgajan
y mi ausencia es sometida
al concepto del vacío ?
¿ Acaso añoras
aguas profundas y azules
que cubran la desnudez y la inclemencia
que padece tu alegría ?
¿ Puedes vivir sin amor, sin agua,
que bañen y protejan tu fantasía
de ilusiones falsas,
orgullosa de tu propia ignorancia ?
¿ Será acaso la satisfacción
lo que te envuelve con hechizos y tibieza,
y te conduce al jardín muerto de la Muerte ?
No temas, mujer,
por este parto de justicia:
¡ no temas al entierro del Absurdo !
¡ Mi pequeña !:
! Ven a este río dulce, sensible y mortal !

Soy…   el río,
mi verdad es una: ¡ la fertilidad !

Lágrimas de fuego

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


Lágrimas de fuego

Ven a mi camino
y entra herida en mi secreto:
¡ Deseo consumir tu selva
en el silencio ilógico de nuestra comunión !

Te escondes luego del menguante
y lloras
más allá de mi nostalgia.
¡ Déjame ofrecerte mi alegría,
vibremos a la intemperie y al encanto !

¿ Qué sería de mi muerte
sin tus lágrimas de oro,
sin mi lava de amor ?

¡ No me ha sido fácil
ser grano de trigo que se pudre
y renace como espiga estelar !

Año Nuevo

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


Año Nuevo

Doce, cero, cinco:
tanto sudor, tanta espuma, tanta ropa
y no tiene importancia
el primero de enero para las estrellas.

¿ Quién me da un poco de silencio ?

Sensible a la euforia,
me tiro las cartas por “primera vez”.

Mis oídos aullan cantos gregorianos,
las palmeras se despeinan con la olas
y el horizonte oculta entre las nubes
este parto luminoso.

¿ Cuántos relojes necesitaré
conteniendo y conteniendo
el magma furioso que guardo en mi ?

¿ Sublimaré acaso mi protesta
con la dulzura y el anhelo
de este amor encarcelado ?

Mujer

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


Mujer

¡ Eres parte de este amor sin fin !

Nuestros labios debían encontrarse,
tu cabellera despeinarse,
tus pechos temblorosos necesitaban mi paz.

Te busqué en las raíces de mi árbol,
en su tronco, en sus nubes
y cuando casi venzo mi miedo
y mutilo mi egoísmo,
atrapo la exactitud del verbo.

Caminé sobre mi ayuno,
quebré mi alegría:
aún no deambulaban mis labios por tu piel.

¡ Qué no amanezca:
te amo más que a mis mitos !

Mis hermanos duermen todavía;
poseo privilegios que negar,
batallas que perder

No amanecerá sin el rayo de la vida:
¡ Eres parte de este amor si fin !

¿ Dormías ?

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


¿ Dormías ?

* Eco del Cantar de los Cantares *

Tu corazón velaba mi voz:
¡ Ábreme hermana, ábreme paloma,
me llueven estrellas de rocío !

Quise abrir y te asusté
tus manos sudaron anhelos en la cerradura.
Abriste, me buscaste y me llamaste:
había partido a las montañas del tiempo.

Los guardias te golpearon,
te desnudaron al pie de la muralla
y tu le pedías a tus hermanas me dijeran
que morías de amor.

Amaste a tantos otros en mi espera,
y hoy que regreso
para tu liberación en esta aurora…

…encuentro la cerradura abierta
y tu no duermes

¡ esperándome !

¿ Cuánto tiempo más ?

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


¿ Cuánto tiempo más ?

¡ Entra mi Amor,
en el abismo de mi corazón !

¡ Reposa sin miedo
las algas de tu templo !

¿ Suspenderé mi ayuno
en la mesa libertaria de tu espera ?

¿ Iluminaré tus pechos,
tus ojos y tu pubis,
para procrear auroras, gaviotas y susurros ?

¿ Reclamarás tu esperanza,
mi alegría y mi furia
para traerte el rosal de mis estrellas ?

¿ Cuánto tiempo,
miserable y orgulloso,
esperaré bajo las aguas,
para robar la playa ilusionada de mi sed ?

¡ En sus entrañas se oculta
la Era de la Paz !

¡ Espérame !

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


¡ Espérame !

¡ Duerme !
Llegaré a ti como guerrero
que deambula sin asombro.

Te atraparé en la campana de gotas,
agitaré tus paredes
y encenderé una llama
para que sangres jubilosa.

¡ Escucha !
Quizás no intuyas la fuerza
y la dulzura de estos ojos:
no me ha sido fácil vencerme,
para agotarme sin tus labios.

¡ No temas y disfruta la distancia !
No soy digno de morir en esta aldea ingenua.

Es aquí el campo de batalla,
la luna siempre ilusiona
y casi no puedo creer
que tengo hambre de tu misma verdad.

Mi sentencia ya se dio,
cargo mi destino en la frente
y no me digno a callar.

¡ Despierta, mujer, despierta !
¡ El combate comenzó:
…es la plenitud del universo lo que me juego !

No te rindas

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


No te rindas

Una flor inconsciente
exige tu alegría,
una lluvia al año es tu compensación.

¿ Cómo puedo restaurar tus alas comprimidas
si en el capullo no cabes ?

¡ Levántate !
la aurora se desnuda
entre montañas alegóricas.

¡ No estás sola,
deja de sangrar tu paz !
Ahoga tu impotencia
en el mar de las estrellas,
danzarás como el pájaro del arco iris
para besar el sol.

¿ Cuántos océanos de mentiras necesitas
para reconocer el rostro de tu anhelo ?

La frontera se tornará grosera, insostenible,
ya no eres nada,
no posees uñas para tu defensa:
¡ Un ángel hermoso cubre tus espaldas !

No temas,
alégrate con mi esperanza,
camina y no te vuelvas atrás:
¡ En el silencio de tus ojos
ruge mi pantera !

La vida y el camino
nos reclaman el ayuno y la verdad:
somos por gracia, Hijos del Amor.

¡ Atrévete !
No te rindas:
¡ estás más cerca de la plenitud !

Llueve

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


Llueve

Las estrellas se apagan esta noche
como candelas en tormenta.

Del cielo antimateria se desgaja
una granizada de absurdos,
a mi pequeña Soledad le preocupa romper
su crisálida de acero.

Sería más feliz
con sus alas atadas a una cama de vidrio,
pero aquí me encuentro…
sediento, retorciéndome
bajo las nubes ácidas de mi nostalgia.

¿ Me puedes quitar el destino y las amarras
con el oro y la ternura que nacen de tus ojos ?

¡ Necesito morir,
quebrar el mito una vez más con los labios:
amarte en una nueva realidad !

¿ Nos negará el sol
la alegría de su párpado vital ?

¡ Mi Vida !
La crisálida se rompe,
deambulo de corazón en corazón,
ofrezco agua como naciente en el desierto
y muestro humilde, necio y furioso…

¡ la necesidad de amarnos !

Desde el balcón…

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


Desde el balcón…

De una casa que no es mía,
me siento a sudar con la pluma
el sentido de ésta,    …mi existencia.

Sentado en la mecedora,
de quien fue mi madre,
con los pies en la baranda,
observo las palmeras de mercurio,
al parque con su río verde
y a las nubes apoyándose
sobre un inmenso sauce.

Los cables van y vienen,
los ríos de asfalto se congelan
y uno que otro ser
flota indiferente.
La luna se asoma con verguenza,
los grillos compiten con mi estéreo,
nada se mueve en esta isla de mediocridad.

La noche está inconsciente,
la armonía es histórica
y aquí me encuentro…
midiendo esta quietud circunstancial.

Sólo,
renaciendo en el desierto,
no acepto tal paz,
cuando abortar es una necesidad
y doblegar conciencias es común.

Me siento de cara al absurdo de mis tiempos,
con el orgullo en un plato
y la dignidad desmembrándole.

Sólo,
pero con tu amor,
irrespeto la mudez de esta ignorancia.

¿ Quién ama de veras
para morir por quién ama ?
¿ Qué es real en la ilusión de los sentidos ?

¿ Quién me ofrece una cena de afecto,
y no se cena el mío ?

Animal de ternura soy,
lloro caricias no encontradas,
le canto a la esperanza con su himno.

Soy consciente de una vida más profunda,
apenas masticable y tangible.

¡ Enséñame a amarte, Soledad,
a besar tus pechos de aire
y a abrazarte entre sollozos !

Padre Nuestro

¿Cuánto tiempo más?
Lloro

Alberto Avilés


Padre Nuestro

Tú eres la Verdad.

Santo sea Tu nombre

más allá de las fronteras.

Hágase Tu voluntad

en el corazón y en las estrellas.

Danos el pan,

muéstranos Tu misericordia

para ofrecerla a quienes nos ofenden…

¡ No permitas que dudemos de Tu Amor !

Grito mudo

¿Cuánto tiempo más?
Lloro

Alberto Avilés


Grito mudo

¡ Feliz el árbol
que crece y crece
plantado a la intemperie,
sin fama, sin verguenza, sin llorar !

¡ Cuánto le envidio
al verlo detrás de la ventana,
agradecido con nidos en sus dedos,
en una danza eterna,
abrazando al sol !

Sobre un manantial oculto,
se alimenta de estrellas dulces,
o muerde suave
las nubes de mi sed.

¿ Guardo acaso en mis entrañas
el Árbol de la Vida
con su universo en caramelo
y su palabra exacta ?

¿ Si en este desierto gobiernan
el sofisma de la angustia
y la tristeza del esclavo de cemento ?

¡ Feliz el árbol
que crece y crece
y no se queja
cuando lo cortan de raíz !