En Memoria de la Invasión de Panamá (1989)

Manifiesto a la Nación Panameña
en Memoria del 20 de diciembre de 1989

Exhortamos a la ciudadanía a conmemorar el 25º aniversario de la invasión del 20 de diciembre de 1989 con madurez, honestidad, autocrítica y tolerancia que nos permitan comprender mejor tan dramática fecha, para enfrentarla con valentía y ánimo de cicatrizar heridas que nos mantienen anclados en el pasado, al dividir y polarizar a la nación panameña.

Actores de la invasión

 

El 20 de diciembre de 1989, Estados Unidos de América invadió a la República de Panamá, con la más cruenta acción militar estadounidense del siglo XX en el continente americano. Fue una invasión que marca un punto de inflexión en la historia panameña y latinoamericana, entre la potencia más poderosa del mundo y nuestra pequeña nación.Esta invasión a Panamá puso punto final a la dictadura militar, cómplice de su propio verdugo, hasta que se convirtió en un estorbo a sus intereses. Sobre las cenizas de la invasión inauguramos en Panamá una nueva era de democracia neoliberal, bajo condiciones convenientes al nuevo orden político unipolar y sistema económico mundial que buscaba imponer Estados Unidos de América. También vino sin elementos para la participación ciudadana, intensificó la exclusión y la desigualdad en la distribución de la creciente riqueza de Panamá.

Entre los actores responsables destacan las autoridades de los Estados Unidos de América al decidir la invasión a Panamá, una acción a todas luces excesiva y salvaje que involucró al Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA de ese país. Por otra parte, las provocaciones de la tiranía militar de entonces en Panamá, sumadas a la ingobernabilidad nacional, con la declaración abierta de un estado de guerra, señalan responsabilidades inequívocas al régimen de Manuel Antonio Noriega, su Estado Mayor y colaboradores.
Asimismo, dentro de los movimientos de la Cruzada Civilista en Panamá y de las Fuerzas de Defensa, hubo quienes se aprestaron a justificar y defender la invasión. Desde entonces, los gobiernos han ocultado crímenes de guerra cometidos por soldados del ejército estadounidense, como también el número de víctimas y cuantía de daños inmateriales y materiales al pueblo panameño.

 

Significados de la Invasión

 

Estamos ante un complejo episodio de nuestra historia que exige superar la disputa entre civilistas y militaristas; anti yankis y proestadounidenses; democracia y dictadura; del policía del mundo y el narcotráfico, porque la realidad histórica trasciende estas simples dicotomías.A pesar del innegable crecimiento económico, la democracia post invasión ha generado retrocesos políticos, en materia de soberanía, hacia la República del protectorado, o la Patria Boba, que parecían superados a partir del 9 de enero de 1964. Esto explica la proliferación de nuevos enclaves por toda la República: de seguridad, comerciales, turísticos y financieros.

No pensamos que la dictadura militar sería mejor opción. Sin embargo, las justificaciones para la invasión se agotaron frente a nuestra creciente decepción hacia la democracia excluyente, corrupta y desigual que tenemos; la sensación de fracaso frente a la lucha contra el narcotráfico, a pesar de su alto costo en vidas y presupuesto de nuestro erario público; con la pérdida de un proyecto de Estado nacional acompañada de una educación deshumanizada, desmemoriada y sin identidad nacional, que nos desvía del desarrollo humano y la descolonización de Panamá.

Panamá de hoy es resultado del momento de ruptura que constituye la invasión, con la proliferación de los acuerdos y tratados bilaterales entre Panamá y los EUA firmados posteriormente a la invasión sin consulta, soslayando las leyes panameñas, y con perjuicios a los intereses del pueblo de Panamá.

Propuestas

 

1. Exhortamos al Presidente de la República a liderar las iniciativas diplomáticas y jurídicas necesarias, para redefinir las relaciones entre Panamá y los Estados Unidos de América, en un nuevo contexto descolonizador. Abrir las conversaciones con ese país, organismos internacionales o Cortes Internacionales, a fin de que se declare nulo, por inválido, el Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá, que compromete la neutralidad que propugna, tanto por los privilegios que contemplan para algunos Estados en el orden de tránsito y de cobro de peajes, cuanto por la falta de un término en su vigencia, lo que resulta antijurídico en el Derecho Internacional. Por otra parte, la jurisprudencia internacional estipula que todo canal internacional tiene que ser neutral, por lo que resulta redundante, en el presente, hablar de un Tratado de Neutralidad para el Canal de Panamá. Comprendemos que fue necesario en su momento para lograr la ratificación de los Tratados de la Administración del Canal, en los Estados Unidos de América. No obstante, a 15 años de una administración panameña del Canal, que ha ganado el respeto y la confianza internacional, y en momentos en que Washington y La Habana rompen el hielo, abriendo una nueva etapa continental bajo la política del buen vecino, debemos aprovechar la coyuntura geopolítica para retomar el proceso descolonizador que alcanzó su fecha cimera con la transferencia del Canal de Panamá.2. Decretar y organizar un año entero para conmemorar el 25º aniversario de la invasión, a partir de ahora, hasta el 20 de diciembre de 2015, impulsando investigación, manifestaciones artísticas y populares, así como una Comisión de la Verdad, que profundicen nuestro conocimiento sobre la invasión de 1989. Invitamos a las autoridades de educación y cultura, públicas y privadas, así como a los medios de comunicación, a que promuevan con madurez política, honestidad científica y solidaridad con el pueblo panameño la recuperación de nuestra memoria histórica.

3. Incluir preguntas sobre conocidos o familiares desaparecidos y bienes materiales destruidos durante la invasión en próximas encuestas estatales y no gubernamentales, así como en el próximo Censo Nacional. De esta forma, podríamos medir la pérdida de vidas y recuperar sus identidades, mientras contabilizamos el costo económico de la invasión para los panameños.

4. Apoyemos el proyecto del “Museo de la Libertad y los Derechos Humanos” de la Fundación Democracia y Libertad, en su intención de recoger científicamente evidencias sobre las víctimas de acciones que atentaron contra su vida, salud y dignidad, en razón de abusos de poder internos y externos, durante toda nuestra historia republicana, sin sesgos políticos ni exclusiones históricas.

5. Reinstauremos sin demora la cátedra de Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos de América para actualizar contenidos y abordajes que permitan rescatar nuestra historia republicana, mientras planteamos una política internacional, descolonizadora, que supere este binomio de dependencia.

6. Que la Asamblea Nacional declare el 20 de diciembre “Día de Duelo Nacional”, con el fin de rendir homenaje a las víctimas de la invasión y la dictadura, en solidaridad con la nación panameña.

 

¡Por Panamá democrática y soberana!

Comisión de Redacción:

Ana Elena Porras, Richard Morales, Ricardo Ríos, Eduardo Flores

República de Panamá, 20 de diciembre de 2014