El agua viva y su sierva

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Germino

Alberto Avilés


El agua viva y su sierva

Soy el río,
mi verdad es una: ¡ la fertilidad !
Mucho he meditado,
la sed y el aislamiento, mucho,
para cuestionarme si soy río o anhelo.

¿ Qué te has hecho mujer,
en cual enramada se trabó
el esplendor de tu ornamento:
los cielos se desgajan
y mi ausencia es sometida
al concepto del vacío ?
¿ Acaso añoras
aguas profundas y azules
que cubran la desnudez y la inclemencia
que padece tu alegría ?
¿ Puedes vivir sin amor, sin agua,
que bañen y protejan tu fantasía
de ilusiones falsas,
orgullosa de tu propia ignorancia ?
¿ Será acaso la satisfacción
lo que te envuelve con hechizos y tibieza,
y te conduce al jardín muerto de la Muerte ?
No temas, mujer,
por este parto de justicia:
¡ no temas al entierro del Absurdo !
¡ Mi pequeña !:
! Ven a este río dulce, sensible y mortal !

Soy…   el río,
mi verdad es una: ¡ la fertilidad !