Desde el balcón…

¿Cuánto tiempo más?
Germino

Alberto Avilés


Desde el balcón…

De una casa que no es mía,
me siento a sudar con la pluma
el sentido de ésta,    …mi existencia.

Sentado en la mecedora,
de quien fue mi madre,
con los pies en la baranda,
observo las palmeras de mercurio,
al parque con su río verde
y a las nubes apoyándose
sobre un inmenso sauce.

Los cables van y vienen,
los ríos de asfalto se congelan
y uno que otro ser
flota indiferente.
La luna se asoma con verguenza,
los grillos compiten con mi estéreo,
nada se mueve en esta isla de mediocridad.

La noche está inconsciente,
la armonía es histórica
y aquí me encuentro…
midiendo esta quietud circunstancial.

Sólo,
renaciendo en el desierto,
no acepto tal paz,
cuando abortar es una necesidad
y doblegar conciencias es común.

Me siento de cara al absurdo de mis tiempos,
con el orgullo en un plato
y la dignidad desmembrándole.

Sólo,
pero con tu amor,
irrespeto la mudez de esta ignorancia.

¿ Quién ama de veras
para morir por quién ama ?
¿ Qué es real en la ilusión de los sentidos ?

¿ Quién me ofrece una cena de afecto,
y no se cena el mío ?

Animal de ternura soy,
lloro caricias no encontradas,
le canto a la esperanza con su himno.

Soy consciente de una vida más profunda,
apenas masticable y tangible.

¡ Enséñame a amarte, Soledad,
a besar tus pechos de aire
y a abrazarte entre sollozos !