Incienso

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Incienso

 

Anabelle

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Anabelle

¡ Qué torpe ridículo hacen con tu nombre !
Abusan de tu naturaleza
para justificar el machismo
de anaconda y cascabel.
Ana,
es un nombre intuitivo y singular;
si soy padre de una niña,
la llamaré: Anita, Ana Fe.
Es curioso como el miedo confunde
la hipersensibilidad de la cascabel,
y la majestuosidad de la anaconda.

Hay variedad de sentencias,
una favorita
la escuché de labios de mi madre:
” Para subir a la cima se debe ser
Águila o serpiente.”

Y no me es surrealista
el maltrato pasado de tus alas,
pues te negó la magia china
de ser un bellísimo dragón alado;
el que no se arrastra
si no llora oro
con su vientre desangrado en violetas.

¡ Soy !, sólo eso.
Mas atrapo tu perfume
al restaurar las alas
de mi pantera azul.

He probado las uvas ácidas
de esta ilusión material,
frente al espejo.

¡ Ja !, exclaman todos.
Y me importa un rábano
la impotencia de la razón,
cuando el sol gobierna mi verdad,
y lo considero.

Veo el fin de este desierto de ternura,
con ríos venenosos y animales hedonistas.

Los astros se derriten
para saciar con rigor este ayuno,
para cruzar la puerta de la vida,
con la gloria del sentido…

¡ Reales como el ego falso
y la duda de amar !

Asombro… quizás

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Asombro… quizás

¡ Cuánto disfruto cantarte,
cantarle a la ternura de esos ojos,
alegres, anhelantes, cubiertos por el cristal !

El Señor es y será nuestra justificación:
comulguemos,
almas encantadas por Su Amor.
Seamos un cuerpo,
un nosotros,
una misión común.

Resulto un guerrero torpe,
mido mis fuerzas con ignorancia
y te extraño.
¡ Ven sometámosnos el uno al otro !
¡ Suframos la gracia de negarnos,
darnos y amar !

Mi cóndor no se posará
sin el cortejo de dos pavos reales,
sin el nuevo día
y su rocío de arcoiris.

¿ Reposaré mis entrañas,
con su fardo de angustias,
sediento por tu lago de piel ?

Quizás, cuando esta, tu mariposa
duerma incinerada sobre los carbones
te quede su memoria en las manos
y este aroma…

Esposa

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Esposa

Aún no concebimos nuestro primer sol;
no hemos multiplicado
la alegría y el coraje
en la batalla de las sombras.

Murmuro una felicidad
sin reducir la conciencia del límite.

El combate por la vida
me ha permitido la dicha de este cuerpo
y la certeza
de nuestra libertad.

Voy

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Voy

Susurra el viento entre las olas,
la luna desnuda su magia
y te siento venir.

Percibo en la brisa de sal,
tu cintura cobijada de horizonte.

Siento tu cabellera tocándome en el viento,
cierro los ojos
y te beso.

Viene llegando el alba,
tu sed y la mía se confunden,
te atraviesa mi ternura
y tu ánfora se derrama alegremente.

El sol señala la sombra de la gloria:
…¿ Puedes acompañarme
por el Sendero de la Muerte ?

Amanece…

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Amanece…

Poco a poco la aurora se dispone
a irradiar misericordia.

Las estrellas se esconden una a una,
el rocío escarcha
y yo sigo dormido.

Pleno de ternura,
el sol sube su pestaña
como telón azul.

Las aves gritan alegres,
los ríos fluyen cadentes
y yo sigo dormido.

Aún desconozco
las contradicciones y los aciertos
que me roban la humildad,
los miedos que me quiebran el silencio.

Solo,
en una calle sola,
con una sola almohada,
percibo el sol.

Mas no sé dónde está ella, Dios mío,
con su cabello a la cintura
y sus pechos húmedos de luz.

¿Amas?

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


¿Amas?

Pequeño cristal de mis ojos:
¿ sufres ?

¿ Quién te dijo que se toma un aroma
y se conserva en un frasco de pastillas ?
¿ A quién amas ?:
A una estrella que se vistió de púrpura
o a la sombra de la imperfección ?

¡ Mírate las manos
y espera el absoluto en ellas !
Le llamarás por su nombre
y el vendrá a ti
con un bautismo de fuego.
No llores, no vale la pena,
Él deambula por mis venas,
soy tu conciencia.

Este papel
no lo escribe un hombre de huesos secos
y corazón helado.
¡ Tócame y verás
que ninguna palabra se la lleva el viento !
Yo soy,
quien clama con ternura y rayo:
¿ Sufres ?
…¡ Ama !

¡ No te escondas,
siempre amo más allá del límite!

María del Sol

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


María del Sol

Hechicera de mis sueños:
¡ abrázame y bésame !,
me incomoda el frío de mi gente
y las nubes lloran hielo.

¿ Entre qué miedo y qué herida
se sublima tu coraje ?

Mi fiera:
¡ regálame un zarpazo de ternura !,
mi verdad se cobija solitaria
y me ahogo en este océano de peces egoístas.

¡ Siénteme en silencio !
¡ El planeta está a oscuras
y no soporto esta ceguera de caricias,
ni esta angustia de amar !

Nos…

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Nos…

Bajo las algas de tu cielo,
reposo sobre mi lecho de musgo;
recorro eternamente los poros
y el rostro de tu luna nueva.

Deshojo una rosa negra
sobre tu piel de marfil:
los vellos se enfurecen contra el viento.

Las caricias vuelan como ángeles…
y tiembla en tu catedral,
tu sonrisa satisfecha.

(sin título)

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


(sin título)

Deseo el alba tibia
de tu alma de arcilla.

Añoro la audacia
de unos labios silenciosos.

Restauro el ser oculto
en el espejo y la impotencia.

Peregrino entre el ruido
y la desesperanza
tras la huella de la plenitud.

Descubro tus ojos en la selva,
bebo agua del manantial,
y levanto el sol hasta tus manos.

¡ Nacimos para procrear estrellas:
felinos arañarando la tierra !