Testigo fiel y veraz

¿Cuánto tiempo más?
Lloro

Alberto Avilés


Testigo fiel y veraz

¿ Cómo puedo exterminar la lepra
que respiro en mi pueblo,
sin la misericordia y el veneno
de la coral y la pitón ?

¿ Cuándo serán nuestros
el hambre, la fiesta, la pobreza,
la cosecha y su computador ?
¿ Cuántos años más
necesita el divieso egoísta de mi América
para sanar su elección
entre mi ayuno, su silencio,
tu opulencia y su jactancia ?

¿ Puedo acaso por amor
ignorar la gordura de mi propia indiferencia ?
¿ Cuántas estrellas deben pagar
una deuda inmerecida
por el delito de nacer ?

¿ Cómo puedo serte fiel, pequeña,
si aún no conozco un ser humano
que prescinda del afecto y del sentido ?

¿ Cómo puedo callar este volcán
de dolores y esperanza:
si he nacido, acepto y asumo
el compromiso de amarte ?

¿ Dormiría más feliz
si iluminara célibe
la avenida de los cirios extintos,
si alimentara los huérfanos de mi incongruencia,
si besara las vuidas de mi insatisfacción,
si revistiera de humildad
mi soberbia y mi ignorancia ?

¡ Mi Vida !,
me cuesta mucho ser justo:
la justicia no es simétrica
y el Amor,
…¡ el Amor es ilógico !

¡Te amo…
como a esta aldea sorda,
a esta alegría muda
y a estos labios ciegos…!
pero me pregunto, criatura:

¿ Cómo puedo serte fiel ?

Incongruencias en la boca de un volcán

¿Cuánto tiempo más?
Lloro

Alberto Avilés


Incongruencias en la boca de un volcán

En mi aldea,
una manada de ciegos
sigue a un gran ciego con cencerro.
Las fresas crecen mudas
indiferentes al antojo y a la necesidad.
Cierto algodón parduzco
se rasga en las alturas,
centenas de estrellas me invitan a nadar
en la granola del hiperespacio.
Un par de luces juguetonas
se cruzan bajo las aguas celestes,
una cobija grisácea
me roba el cuarto creciente.

En este ruedo de musgos y cenizas
la ciudad es un escándalo de la mitología.
¿ Qué dirá el volcán
incrustado en el silencio de sus gases ?
Quiero dulcificar la soledad y la tristeza
que oprimen este árbol de fuego.

Desconozco la profundidad de su sangre dorada,
ignoro la esperanza y el gozo
de semejantes olas de miel.

Encarnado en el sigilo de una pantera azul,
con ojos de misericordia y alas cristalinas:
un volcán deambula hacia su muerte,
más allá del límite y la duda.
Su furia llora gloria…
“¡ Juez de la Hermosura !”

Vulcombre

¿Cuánto tiempo más?
Lloro

Alberto Avilés


Vulcombre

“¡ Vivo en las entrañas de un volcán,
cuando quieran atacarme no podrán:
los recibiré con lava y con fuego
porque yo vivo…
…en las entrañas de un volcán !”
.A.A. (6 años)

Decenios después redescubro
la certeza de mi primer poema,
con las alas atadas,
un bozal en el alma,
reo de la ignorancia y la impotencia.

Mis padres descansan
en el aroma del silencio
con el espejo y el mito
que siempre quise ser.

” Acepta tu enfermedad,
como los diabéticos.”

La ironía nace paradoja:
me desean la eficacia de un horno microondas
y soy un volcán que respira,
sufre, goza y besa.

¡ Bendita sea la hora
cuando entré en este escenario de ilusiones !

…Guardo en mi código genético
la virtud de mi dolor.

No soy normal,
menos anormal,
soy diferente, ¡ soy !

Necesito cielo,
no conceptos, ni amarras…

…Mi Maestro y su Amor
me llaman y consuelan
al gigante que guardo tras los ojos.

Lagunilla

¿Cuánto tiempo más?
Lloro

Alberto Avilés


Lagunilla

La niebla es espesa,
camino con una serpiente de lana
y un poncho andino.
Camino sobre barro y estiércol,
al fresal de mi tía,
a un lago mínimo que carece de río.

Un ángel curtido y de bigote
se cruza en mi descenso:
¿ Está lejos la laguna ?
No mucho, a unos quince, cuesta abajo.
Baje mañana, es mejor, ya cae la noche.

Saludo a las madres blanquinegras,
vuelven a verme con asombro,
salgo del camino
y me adelanto en el potrero.

Un árbol bien plantado me atrae a sus raíces,
me acomodo sobre el poncho
y me dispongo a escuchar…

…Si creyera lo que percibo,
me sentiría en el limbo:
“Rodeado de monjas orando
como vacas fieles que cubren mi necesidad” .
“Rodeado de muñones renacidos,
entre el mar del cielo
y los ríos ocultos bajo la hierba…
…me olvidaría de este cuerpo
y del infierno de metal.”

Son casi las seis,
el libro de las horas no funciona,
bajo este rocío exagerado y generoso.

La niebla se apenumbra,
no conozco el agua azufrada,
ni el fresal de esta locura.

En este paraíso semirreal,
la “Lagunilla” no es un lago pequeño,
ni un pozo encantado:

es apenas una criatura…
…¡ es un naciente del volcán !

Campanario

¿Cuánto tiempo más?
Lloro

Alberto Avilés


Campanario

Las campanas del silencio me exigen
salir de mi templo inexpresivo
y me despierto.

Suenan las primeras en mi circunstancia,
el desayuno es pobre,
amarga mi inconformidad:
confundo mi vida con la que pudo ser.

Un amigo me pregunta qué tal me siento
y libero el disgusto.

Saco jugo al limón del pasado
y me regala el campanario
la invalidez de mis premisas:
¡ Asume tu felicidad, tu destino,
la toma libertaria de tu decisión !

Repito en mi universo
la melodía y el reto.
La culpa feliz se me integra consciente,
me visto de fiesta
y amordazo mi miedo…

…Regreso de la calle a estas líneas
con dos cervezas “inside”
y el campanario encima:

Tienes la fuerza,
tienes el cuerpo,
¡ qué necesitas para salir de ti ?:

…¿una excusa con piernas
o un motivo que te lleve
y aceptes el rol de la fruta madura,
la queja sublime ?

¡ Despierta, hombre, despierta,
deja de rumiar tu soledad !

¡ Escribe tu poesía
sobre la lápida de la satisfacción absurda !

¡ Muéstranos tu alegría sobre las cenizas !

…Si no golpeas tu péndulo
contra tus paredes,
es difícil
que asistan a la fiesta de tu templo.

Espíritu

¿Cuánto tiempo más?
Lloro

Alberto Avilés


Espíritu

Vine a este nervio gris
con una micro estrella.

Rompí los años de papel,
los fantasmas de la muerte
circularon por las paredes de mi canto.

Anduve por calles ilusorias
sin brújula y desempolvé mi verdad.

Acepté mi destino,
y me entregué al sacrificio
sangrando indignación
mas aquí estoy…

¡ haciéndome justicia. !

¡ Padre !

¿Cuánto tiempo más?
Sudo

Alberto Avilés


¡ Padre !

Entre los agujeros de la noche
corren las olas del tiempo.

Una avecilla juega,
los siglos rompen uno a uno
sobre la espuma y la arena,
la pequeña encuentra su alimento.

Observo la puerta
al otro lado de los sueños,
la paz del arado
surca la añoranza de Tu rostro.

Una rosa de agua
me conduce al río inmenso,
la cruz se me pierde sobre el pecho
y te encuentro:

…bautizando con Tu alondra de fuego.

¡ Libre !

¿Cuánto tiempo más?
Sudo

Alberto Avilés


¡ Libre !

La costumbre de esta jaula es tan fuerte,
que no me atrevo a abandonarla.

He deseado siempre que vuele mi cóndor
y continúo pidiendo permiso al viento.

Frente a mi destino:
se abre un acantilado;
el sol me invita a abrir las alas
y las olas aplauden.

La necesidad escala el arrecife
en el fondo de mi anhelo;
la ilusión surge como lava,
la paz es una caricia que se rompe.

Una ola inmensa se aproxima,
repito Tu Nombre:
una fuerza brota…

y salto a las aguas de Tu cielo.

Adolescencia

¿Cuánto tiempo más?
Sudo

Alberto Avilés


Adolescencia

Crecí con centellas,
dueño de un mundo de soldados de plomo
y furgones miniatura.
Viajé por planetas de barro
para alcanzar el sol al acostarse.

La Muerte estremeció mi comprensión
al mutilarme con un rayo.
Corrí sin el ritmo del tiempo:
la angustia fue un sudor de medianoche;
los años volaron
esculpiendo el templo de mis sensaciones.

Quince campanadas
anunciaron la nieve en el desierto;
mis ojos sangraban impotentes de miedo.
Los pulpos de mi océano
devoraron mis barcos de papel.

Lloraron los ángeles,
mi universo de algas,
las dulces campanadas del estigma.
Las luces se apagaron,
el opio fue sonrisa
y la danza de los gnomos gigantes
aplastó aquella soledad creciente.

Los años fluyeron sin miel entre los labios,
hasta morder el suspiro
de los mitos quebrados.

Impotencia

¿Cuánto tiempo más?
Sudo

Alberto Avilés


Impotencia

Siento mi libertad encapsulada,
muere mi sentido.

Un viento pegajoso
recorre las olas de mi gracia.
Un silencio lacerante
se oculta en mi espuma viscosa.

La luna no se ve,
la verdad se me derrite
y en el fondo irracional del abismo,
mi vehemencia solicita la dulzura.

¡ Cómo puedo ser ángel o demonio
para dudar de una textura luminosa ?

No atrapo mi mayor miseria,
la levadura del alma se contrae,
no libero la mariposa con gracia !

¡ Ámame, sal de los sabores,
tócame, sendero del amor,
siénteme, pan del sacrificio !

Saeta

¿Cuánto tiempo más?
Sudo

Alberto Avilés


Saeta

Arquero
a punto de disparar:
me veo con arco
y flecha de luz entre las manos.

Danzo feliz
con los ojos vendados,
una vela en el medio
y más allá un animal.

Siento la danza,
siento el arco,
siento la flecha
y siento la vela.

Apunto con el corazón,
tenso el arco,
aspiro
y suelto la saeta de luz.

Encuentro el cadáver:
la flecha en la frente
y el animal…

era yo.

Palabra

¿Cuánto tiempo más?
Sudo

Alberto Avilés


Palabra

La Palabra en busca del rocío:
cinco claveles piden luz.
Las nubes sudan
y el sol danza.

Salió la Palabra
buscando el pan ácimo del alma,
la verdad moría sin su vino.

Se alimenta de luz
en el tiempo de las lágrimas sin sal.

Se olvidó de sí misma
para vibrar por todos.

Gris

¿Cuánto tiempo más?
Sudo

Alberto Avilés


Gris

Es el ocaso de mi selva interna,
este sabor a nada,
esta manía de ser.

Gris fue mi conciencia,
mi abrigo de lagarto,
su corazón de cuarzo.

Grises parecen mis dedos,
mis hechos e incongruencias,
las risas de mi triste aldea gris.

Un tanto menos gris
es el sudor de mi alma,
su sed, su afecto y su defecto;
la factura del servicio,
la muerte del poeta.

Grises,
mi ilusión y su anhelo,
el maquillaje de alegría,
el porvenir de mis hijos,
el gato, las migajas de pan,
la alfombra de mi calle.
…son las sábanas que cobijan este sexo,
este bochorno insoportable,
mi fama y su textura.

Me duermo con gristeza,
lento, poco a poco, tibio,
como la llama solitaria de una candela pequeña.

¡ Tu silencio me insinúa el azafrán !

Abro los párpados,
me fumo el semisueño,
observo mis manos y comprendo mi verdad:

… En Tu Servicio abunda la alegría
y al pronunciar Tu Nombre
lo comprendo :

¡ Sólo la muerte es gris !

Pequeña Rosa

¿Cuánto tiempo más?
Sudo

Alberto Avilés


Pequeña Rosa

Las seis de la mañana:
Una rosa vive en mi interior,
comprendo en su silencio
el misterio de la muerte.

¿ Cuántas podas son necesarias
para alcanzar el sol ?

¡ Criatura dulce de mis ojos,
no fallezcas todavía:
la guerra por la paz ha comenzado !

Tú superas tu impotencia al aceptarla,
no temas,
he sido podado varias veces
y cuando me sonríes…

…lloro agradecido por la pena.

(sin título)

¿Cuánto tiempo más?
Sudo

Alberto Avilés


(sin título)

Mi nada reposa en el inicio
de cada nueva poda.

El ego se agiganta miserable;
me constriño y reniego
para humillar el rostro;
el aplauso se enmudece,
la caricia se agota.

¡ Eres un poco de nostalgia
con un poco de nada !

…Mi nada es una almendra carcomida
quebrando la ternura.

Anabelle

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Anabelle

¡ Qué torpe ridículo hacen con tu nombre !
Abusan de tu naturaleza
para justificar el machismo
de anaconda y cascabel.
Ana,
es un nombre intuitivo y singular;
si soy padre de una niña,
la llamaré: Anita, Ana Fe.
Es curioso como el miedo confunde
la hipersensibilidad de la cascabel,
y la majestuosidad de la anaconda.

Hay variedad de sentencias,
una favorita
la escuché de labios de mi madre:
” Para subir a la cima se debe ser
Águila o serpiente.”

Y no me es surrealista
el maltrato pasado de tus alas,
pues te negó la magia china
de ser un bellísimo dragón alado;
el que no se arrastra
si no llora oro
con su vientre desangrado en violetas.

¡ Soy !, sólo eso.
Mas atrapo tu perfume
al restaurar las alas
de mi pantera azul.

He probado las uvas ácidas
de esta ilusión material,
frente al espejo.

¡ Ja !, exclaman todos.
Y me importa un rábano
la impotencia de la razón,
cuando el sol gobierna mi verdad,
y lo considero.

Veo el fin de este desierto de ternura,
con ríos venenosos y animales hedonistas.

Los astros se derriten
para saciar con rigor este ayuno,
para cruzar la puerta de la vida,
con la gloria del sentido…

¡ Reales como el ego falso
y la duda de amar !

Asombro… quizás

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Asombro… quizás

¡ Cuánto disfruto cantarte,
cantarle a la ternura de esos ojos,
alegres, anhelantes, cubiertos por el cristal !

El Señor es y será nuestra justificación:
comulguemos,
almas encantadas por Su Amor.
Seamos un cuerpo,
un nosotros,
una misión común.

Resulto un guerrero torpe,
mido mis fuerzas con ignorancia
y te extraño.
¡ Ven sometámosnos el uno al otro !
¡ Suframos la gracia de negarnos,
darnos y amar !

Mi cóndor no se posará
sin el cortejo de dos pavos reales,
sin el nuevo día
y su rocío de arcoiris.

¿ Reposaré mis entrañas,
con su fardo de angustias,
sediento por tu lago de piel ?

Quizás, cuando esta, tu mariposa
duerma incinerada sobre los carbones
te quede su memoria en las manos
y este aroma…

Esposa

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Esposa

Aún no concebimos nuestro primer sol;
no hemos multiplicado
la alegría y el coraje
en la batalla de las sombras.

Murmuro una felicidad
sin reducir la conciencia del límite.

El combate por la vida
me ha permitido la dicha de este cuerpo
y la certeza
de nuestra libertad.

Voy

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Voy

Susurra el viento entre las olas,
la luna desnuda su magia
y te siento venir.

Percibo en la brisa de sal,
tu cintura cobijada de horizonte.

Siento tu cabellera tocándome en el viento,
cierro los ojos
y te beso.

Viene llegando el alba,
tu sed y la mía se confunden,
te atraviesa mi ternura
y tu ánfora se derrama alegremente.

El sol señala la sombra de la gloria:
…¿ Puedes acompañarme
por el Sendero de la Muerte ?

Amanece…

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Amanece…

Poco a poco la aurora se dispone
a irradiar misericordia.

Las estrellas se esconden una a una,
el rocío escarcha
y yo sigo dormido.

Pleno de ternura,
el sol sube su pestaña
como telón azul.

Las aves gritan alegres,
los ríos fluyen cadentes
y yo sigo dormido.

Aún desconozco
las contradicciones y los aciertos
que me roban la humildad,
los miedos que me quiebran el silencio.

Solo,
en una calle sola,
con una sola almohada,
percibo el sol.

Mas no sé dónde está ella, Dios mío,
con su cabello a la cintura
y sus pechos húmedos de luz.

¿Amas?

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


¿Amas?

Pequeño cristal de mis ojos:
¿ sufres ?

¿ Quién te dijo que se toma un aroma
y se conserva en un frasco de pastillas ?
¿ A quién amas ?:
A una estrella que se vistió de púrpura
o a la sombra de la imperfección ?

¡ Mírate las manos
y espera el absoluto en ellas !
Le llamarás por su nombre
y el vendrá a ti
con un bautismo de fuego.
No llores, no vale la pena,
Él deambula por mis venas,
soy tu conciencia.

Este papel
no lo escribe un hombre de huesos secos
y corazón helado.
¡ Tócame y verás
que ninguna palabra se la lleva el viento !
Yo soy,
quien clama con ternura y rayo:
¿ Sufres ?
…¡ Ama !

¡ No te escondas,
siempre amo más allá del límite!

María del Sol

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


María del Sol

Hechicera de mis sueños:
¡ abrázame y bésame !,
me incomoda el frío de mi gente
y las nubes lloran hielo.

¿ Entre qué miedo y qué herida
se sublima tu coraje ?

Mi fiera:
¡ regálame un zarpazo de ternura !,
mi verdad se cobija solitaria
y me ahogo en este océano de peces egoístas.

¡ Siénteme en silencio !
¡ El planeta está a oscuras
y no soporto esta ceguera de caricias,
ni esta angustia de amar !

Nos…

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Nos…

Bajo las algas de tu cielo,
reposo sobre mi lecho de musgo;
recorro eternamente los poros
y el rostro de tu luna nueva.

Deshojo una rosa negra
sobre tu piel de marfil:
los vellos se enfurecen contra el viento.

Las caricias vuelan como ángeles…
y tiembla en tu catedral,
tu sonrisa satisfecha.

(sin título)

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


(sin título)

Deseo el alba tibia
de tu alma de arcilla.

Añoro la audacia
de unos labios silenciosos.

Restauro el ser oculto
en el espejo y la impotencia.

Peregrino entre el ruido
y la desesperanza
tras la huella de la plenitud.

Descubro tus ojos en la selva,
bebo agua del manantial,
y levanto el sol hasta tus manos.

¡ Nacimos para procrear estrellas:
felinos arañarando la tierra !