Inevitable

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Inevitable

La noche está muda, ciega y sorda.
El viento reposa avergonzado,
el Cirio del Amor
abandona su textura lentamente.
Como epílogo a destiempo,
sufren las olas la frigidez de la playa,
la llena se desgaja,
la Soledad y la Muerte no soportan más
el desprecio de una creación acusadora.

Una neurona
manifiesta la esperanza eterna,
la Gracia exulta jubilosa.
Las rocas perciben el canto de la aurora,
el Cirio Eterno se restaura,
tu sed y la mía quiebran las distancias,
una falda magnética desnuda
el fucsia del azul profundo.

Las hojas desafían su letargo,
los terneros mugen,
los niños lloran
y a su lado, el maíz y las tortillas.
El ojo del Padre anuncia
el Día mil veces anhelado.
La Naturaleza abre su vientre:
el Poder comulga con la Vida,
el abismo devuelve los muertos,
el mar se torna dulce
y las islas no cesan de crecer.

El sol besa los huesos de los mártires
y se cubren de nervios y de sangre.

El Guerrero de la Paz camina mortal,
sus ojos incineran:
“Juez de la Hermosura”.

¿ Por qué no sangra oro
la herida de tu frente ?
¿ Por qué no hechiza más
tu mentira increíble ?

Relámpago suda sangre,
arrastra por nubes incendiadas
dos ególatras encadenados
al océano infernal.

Las estrellas reinician su danza,
el universo de las flores
embellece la ciudad eterna…

¡ Inevitablemente se detuvo el sol !

Nuevo Día

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Nuevo Día

La Bestia y el Dragón
yacen encadenados en el lago de fuego;
Tu pantera sangra satisfecha.

Camina por una selva eufórica,
con el viento sólido
y el firmamento tiritante.
Las iguanas la llaman por Su nombre,
las orquídeas se agigantan de pudor.

Sus ojos brillan dulces,
poco a poco apaga
la ira de su ser.

Su cola hace dibujos en el aire,
su copa de cuerno cambia
de dorado furioso a blanco feliz.

Humilde y victoriosa
se desplaza al encuentro de su amada.
Los árboles renuevan su follaje,
a su paso se abre una alfombra de víboras,
germinan las espigas de luz.

Sonriendo, tierna y azulada
transita el felino de la paz;
visualiza en su corazón a su leona real
y maulla más allá de la llanura:

¡ Espérame bajo la cascada negra,
te besaré antes que el sol !

En silencio

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


En silencio

Con el destino en la frente
y el corazón en los ojos
avanza mi pantera.
Su sed la conduce sobre los témpanos de orgullo
al nido del Dragón.

La Bestia se embrutece en su inmundicia,
la incongurencia crece como espuma
en el fondo de la satisfacción del “yo”.

Camina mi pantera con el sol en su cola;
el ayuno afila su realeza,
las montañas se ocultan al final de la línea,
los cactus lloran paz,
la Verdad posee Su Nombre.
Se diluyen
la fuerza y el poder de la limitación,
Palabra persevera, irradia gratitud
y el sarcasmo ya no vuelve a sonreír.

Serena y sigilosa,
entra el felino en el cofre de la vida,
bebe agua del manantial eterno
y se sumerge.
La luna muestra su gracia con ternura,
como cadáver próximo a resucitar.

El rayo del Amor
rompe las distancias del cielo,
la pantera desciende al fondo de las aguas
y salta enfurecida a las estrellas.

Es la hora

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Es la hora

Un rayo se desgaja en el estruendo;
mi corazón se parte en tres.

Se rompe el musgo,
se abre el huevo escondido
en una catedral olvidada,
un cóndor surge
con plumaje de cristal.

Es la hora…
la hora del leopardo y del dragón,
un cóndor de luz viva
despliega, sencillo, su gloria.

El sol se posa entre nosotros,
busca un ave que deambula
entre la muerte y la noche…

La lava fluye en miel,
la leche dulcifica la amargura,
un cóndor nada
entre las nubes del sentido:

Llora el rayo que mutila
su gracia y su dolor.

Señor, Señor… ¡ ven en mi auxilio !

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Señor, Señor…
¡ ven en mi auxilio !

En esta noche larga,
soy una mariposa feliz,
danzo sobre el fuego.

Quisiera ser un cóndor,
salirme de la cúpula del aire
para perderme en el sol.

Quizás…
un volcán que desconoce sus raíces,
animal, sensible, irreverente:
mi dolor conoce apenas la mayoría de edad.

Treinta y tres autentican
la necesidad del sufrimiento,
Tu alegría
sobre el resto de mi yo,
el desprendimiento,
¡ Tu misericordia !

Necesito reconfirmar Tu realeza,
Tu gloria, Tu furia,
y desafío la Muerte.

Voy a tus brazos como Hijo,
mariposa en llamas
¡ con sus alas atadas
a una cama de cristal !

Señor… ¡ acepto !

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Señor… ¡ acepto !

¡ Señor y Dios mío !
¿ Por qué me has dado tu consciencia ?

¿ Quién soy en la dimensión del Hijo,
sin habértelo solicitado ?
¿ Quién guardará mi llanto,
mi risa y mis anhelos ?

Renovarán la faz de la Tierra,
la sed y la pasión de mi jaula ?

¿ Mostraré Tu rostro ?
¿ La espada mortal de la Palabra ?

¿ Cuántos mitos y dioses
quebraré con el Poder de Tu Amor ?

¡ Multiplica en estrellas
mi coraje y mi obediencia !

Mi corazón

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Mi corazón

Mi corazón es el cenicero
donde el mundo apaga su dolor.

Los reptiles del Absurdo
desconocen mi necesidad de amar.

Mi consuelo fue crucificado
y su esperanza aún deambula.

¿ Adónde está mi esposa
con su constelación de niños,
adónde fue a parar la realidad del fin ?

Nació herido,
supura luz,
llora ternura
y sangra paz.

El límite…
¡ es la fuerza de mi liberación !

¡ Porque te amo !

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


¡ Porque te amo !

Ha llegado la hora
de abandonar la alegría de sus ojos.

Me alejé dos días de sus labios
y aquí agonizo
sin la textura de su piel.

Tengo miedo:
¡ Sí, Señor,
no de salir del foso,
ni de sangrar mi destino,
tengo miedo de no aceptar Tu voluntad !

Mi pequeña llora lo que no lloro;
por Amor a Tu Palabra, cuídala…

Sólo Tú sabes
si la aurora anunciará…
el sepelio del Absurdo.

Al Oriente

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Al Oriente

Una pantera vive al interior de mi ser.
¡ Necesito espíritu
y no carne !

Los días se descuentan,
esta aldea cínica sonríe ante el dolor;
no puedo esperar más:
tus pechos son de niña,
me voy buscando el sol.

¡ Ceñiré fuerte mi espada,
lloraré furia y luz !

¡ Multiplícate y crece !
¡ La realidad no extinguirá nuestro amor !

Que no arrodillen tus columnas,
que no salten tus murallas,
ni mancillen tus torres !

Volveré a tu rosa
como relámpago mortal,
fulminante…

¡ sediento de amor !

Pieza Marginal

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Pieza Marginal

¿ Amo…
en la nostalgia de los grillos ?

El escenario gira y gira
bajo una infinitud de estrellas,
doy tu alegría,
enciendo a cada paso mil antorchas,
vocalizo rayos como rosa enfurecida,
para entregarle mi canto a tres luceros.

¡ Permíteme amar los claveles
de este jardín de lágrimas !

¡ Envíame al camerino si deseas !

¿ Amo…
en la nostalgia de los grillos ?

Algo me duele

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Algo me duele

Llueven cristales
en este desierto de metal,
mis oídos murmuran dolorosos
el qué dirán los fantasmas
con sus aplausos huecos.

Algo me sangra indignación
en este paraje temporal:
no sé
si nací con vocación de asceta
para sobrevivir a la mentira
desde lo alto de una gruta.

Mis sueños se desgajan,
mis alas se derriten,
el arcoíris es una idea
y el sin sentido se alimenta
con frutas de fracaso
y soles muertos.

Coraje

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Coraje

Con un cetro de luz entre las manos
y una estela de sangre,
transito entre las sombras
de una ciudad de espejos.

El universo contempla el combate del Amor,
las flores se ocultan
en la caverna de mis sueños.

Aplauden infelices los muertos,
la mentira de la Muerte;
la gracia y la ternura
se arropan con dolor.

Del cielo vine,
al cielo vuelvo:
¡ la oscuridad es hija de la luz !

María Esperanza

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


María Esperanza

I

María se subió sobre una nube roja
junto a mi mariposa.
Amordazo el lenguaje de las alas,
su estrella aluniza
en la felicidad oculta del silencio.

¡ Vamos Esperanza,
a las rosas de mi anhelo,
levantemos el mármol
que marchita tu perfume !

¡ Disfrutemos la sonrisa de los musgos,
el tiempo nos exige el juego de vivir.

II

Mi mariposa ya no vuela,
mi plenitud semeja un mito,
mi gozo renace de su fuerza.

Sus rosas dialogan en mi templo,
el veneno ya no mata,
mis ojos lloran sangre,
y el mundo es el mismo.

Nacimos para ser felices,
me lo creo:
¡ criatura, verdugo de ilusiones !

III

¡ Mamita de oro !
Tus manos ya no ocultan tu impotencia,
tu bordón camina solo y silencioso.

El sauce que surgió de tus senos,
proporciona sombra y alegría
a millones de pericos gritones,
que exhultan este nuevo sol.

No te extrañe verlo mudo
cuando lo extraigan de raíz,
construirán un coliseo,
una cancha de fútbol,
o un parqueo de mentiras.

¡ María Esperanza !
si danzo con las raíces al aire,
los grillos ladrarán
y los cuervos no dejarán despojos…

¿ Qué es lo que quiero ?

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


¿ Qué es lo que quiero ?

¡ Salir de esta cápsula de nada
y posarme como un rayo
sobre el cáliz de una rosa !

Mi vocación semeja tres afluentes
perdidos en la calma
de un lago inmensamente seco.

¿ Cuándo arrullaré en mis brazos
A un sol recién salido de su abismo ?

¡ Quiero empujar el vino de la obediencia
y caminar con huellas de fuego
los pasos de la abominación !

Luz líquida

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Luz líquida

Una gota de luz se desprende…
El plasma espeso no perdona
su majestad al desplazarse;
los hijos del sol se consolidan,
las órbitas se fijan con dolor.

El magma de la tierra se enfría,
la gota besa el sol,
penetra silencioso…  el vientre de una mujer.
Nueve lunas después,
la criatura estelar descubre
nuestra realidad y el sufrimiento.

Carga la Verdad en sus manos,
la paz en su mirada,
la justicia como flor.

Obedeciendo con amor nuestro Padre,
muere miserable.
La plenitud parpadea,
sus hermanos lloran ignorantes
y no es hallado.

Magdalena le encuentra,
la creación baila el calipso de la Gloria,
las estrellas disfrutan como migajas en leche.

Se desintegra la frontera de la muerte y la vida:
el hombre desconoce al Cirio de la Paz.

¡ La gota de luz se encuentra entre nosotros,
muy pronto se oirá !

Tantas veces

¿Cuánto tiempo más?
Beso

Alberto Avilés


Tantas veces

Con el perdón de Sísifo
me cuestiono…
si conoció el punto sin retorno
y la misericordia:
¿ Cómo pudo subir su esfera de anhelos,
tantas veces,
la colina donde depositó su mito,
para humillación y escándalo del éxito ?

Quizás no cargo su estigma de granito,
ni la redención de madera,
pero aún continúo recogiendo del fondo
la cama donde moriré atado.

Quizás llegue deseando morir
y cobrar luego la esperanza,
de quienes murieron antes de la Era de la Paz.