Amanece…

¿Cuánto tiempo más?
Sangro

Alberto Avilés


Amanece…

Poco a poco la aurora se dispone
a irradiar misericordia.

Las estrellas se esconden una a una,
el rocío escarcha
y yo sigo dormido.

Pleno de ternura,
el sol sube su pestaña
como telón azul.

Las aves gritan alegres,
los ríos fluyen cadentes
y yo sigo dormido.

Aún desconozco
las contradicciones y los aciertos
que me roban la humildad,
los miedos que me quiebran el silencio.

Solo,
en una calle sola,
con una sola almohada,
percibo el sol.

Mas no sé dónde está ella, Dios mío,
con su cabello a la cintura
y sus pechos húmedos de luz.